Reformar una vivienda es un proceso con dos variables; por un lado debemos mantener aquellos elementos válidos, aquellos elementos que nos refieren a la ‘petite histoire’ de la vivienda desde un punto de vista arquitectónico, de detalle o de historia vivida por el propietario. Por otro lado hay eliminar aquellos elementos de la parte técnica que han quedado obsoletos o en desuso, así como aquellos que han querido enmascarar la vivienda bien porque en una época determinada se llevaba una técnica o porque los anteriores propietarios no valoraron determinada parte de la construcción, de la distribución o de los materiales.

Reformar una vivienda es un proceso que requiere la implicación de la propiedad