Una generación de arquitectos internacionales está dejando su huella en el mundo de la construcción con una arquitectura vertiginosa. Como indica el New York Times una economía que se reactiva y una revolución tecnológica ‘están produciendo una serie de trabajos en el mundo de la arquitectura a una velocidad y a una escala que hace una década era imposible’.

Este es el caso de un pequeño estudio compuesto por 5 personas: ‘Oyler Wu Collaborative’ (Los Ángeles, Estados Unidos); puede crear un rascacielos residencial en Taipei: es decir no solo hablamos de pequeños estudios que crean grandes edificios; es que además lo hacen a miles de kilómetros. Pero es que además como los propios autores indican el reto es mayor por su objetivo final, en Taiwan los edificios tienden a la monotonía, el estudio de Los Ángeles intenta además ‘ser creativo en un ambiente constreñido’. Es decir estos pequeños estudios se enfrentan día a día al circense ‘más difícil todavía’ y lo hacen casi sin pestañear.

Otro caso que menciona es el ‘Johnston Marklee’ también en Los Ángeles; un pequeño estudio de arquitectura que ahora mismo está embarcado en 3 proyectos que se materializarán en menos de 3 meses: la organización artística de la Bienal de Arquitectura de Chicago, la renovación de un museo de arte contemporáneo y la ampliación de un museo en Houston.

Por último, otro estudio pequeño de arquitectura vertiginosa ‘Labics studio’ (Roma, Italia), el próximo año finalizarán el proyecto ‘Città del Sole’ en su ciudad; un mega proyecto que incluye una biblioteca, oficinas, edificios residenciales, espacios comerciales, parkings y un amplio espacio público. De nuevo la revolución tecnológica en la que estamos inmersos permite crear una arquitectura de gran escala a un estudio alejado de los de los arquitectos/as estrella. Pero no se trata de grandes proyectos, además como indican los socios de Labics su objetivo es ‘crear una estructura coherente para el tejido de esta parte de Roma’. Pequeños estudios, grandes obras pero implicados en la trama urbana.

Vía NY Times. Fotografía: Marco Capelletti.