El estudio de arquitectura  SANAA se caracteriza por su discreción. La firma nipona crea atmósferas sutiles, arquitecturas ‘invisibles’, espacios integrados… en la terminal del ferry de Naoshima Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa crean de nuevo una de esas atmósferas livianas por las que son conocidos internacionalmente.

La pequeña isla de Naoshima es un lugar excepcional ya que concentra más arquitectura con premio Pritzker que ningún otro lugar del mundo; por toda la isla hay edificios de Tadao Ando (Pritzker 1995); a esto hay que añadir la terminal de SANAA (Pritzker 2010) . Los edificios de SANAA consisten en la levedad, el espacio y los recorridos libres. El edificio es en apariencia muy sencillo, pero para llegar a esta simplicidad se han tenido que realizar numerosos replanteos. Una cubierta plana, una rejilla de finas columnas y unas cajas de cristal conforman el edificio. Estas últimas contienen los elementos funcionales del edificio.

A pesar de ser un edificio casi etéreo realmente es un edificio ‘refugio’ para la espera de los pasajeros y el deambular y acceso de los vehículos. Situado en primera línea de costa esta leve estructura consigue guarecer a los pasajeros a pesar de carecer de paredes en su perímetro.

Naoshima como isla-museo es un proyecto iniciado por Tetshuhiko Fukuture, que fue el creador de la editorial del mismo nombre. La idea principal es crear una fusión entre el arte y su capacidad de transformación; y la naturaleza del mar Interior de Japón donde se encuentra la isla de Naoshima. Para ello se creó el Proyecto Benesse que incluye edificios como el Chichu Art Museum, un museo excavado en la montaña y que incluye 5 cuadros de Monet de la serie ‘Lirios’ o el Benesse House Museum, un edificio que combina las funciones de museo-hotel u hotel-museo ya que ambas funciones se diluyen continuamente en el entramado del edificio. Vía Divisare.